Arroyado bayo las frazadas me puse a pensar en uno de los temas más mediáticos de la semana pasada y no me llama demasiado la atención. Pero la conclusión además de simple quizas aporte algo.
El baile del caño de Tinelli no es más que otra porquería hecha para alimentar al rating devorador de la tv argentina, no es algo que intenta ser educativo, cultural, es simplemente entretenimiento erótico, un baile de cabaret que atrapa a todo buen televidente voyeur.
Por lo tanto si se intenta censurar éste u otros programas basura, se está ante una piña en el estómago a la libertad del consumidor de tv. Si está ahí es por algo y ese algo se llama consumo.
Es una ingenuidad creer que luego de las 22 no hay ningún menor mirando tv. Ademas vale recordar que hasta los 17 años inclusive se es menor. Y los niños también se quedan mirando a Tinelli o a Rial, aunque no es una totalidad sí una mayoría. Si bien debe haber padres restringidores en este sentido, ellos también lo ven. Entonces vamos a dejarnos de joder con eso de que la tv no debería emitir ciertos programas porque es algo hipócrita ya que se mira muchísimo, y estúpido porque sería equivalente a que la tv como entretenimiento dejara de existir, y por lo tanto eso nos llevaría a que la tv en sí dejara de existir, y más allá de lo bueno que sería tambien es algo evidentemente imposible.
Yo no puedo negar que si haciendo zapping me encuentro con el topless de Nazarena Velez me quedo mirando porque sería algo hipócrita de mi parte, pero ese es el punto. Más allá de lo porquería que sean los programas yo puedo elegir. A esta altura ya no se puede mejorar la tv porque es un monstruo grande y pisa fuerte, como la guerra claro. Si la gente se anestesia despues del laburo con eso...y bueno, que sean felices. Mi único poder en la vida es el de optar qué carajo quiero hacer con ella, ese es mi poder, LA ELECCIÓN.
miércoles, 6 de junio de 2007
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