Alguien que cree que sus reglas son tan perfectas (suponiendo que existe), como para imponerlas en un mundo, como mandamientos, alguien que degolla libertades marcando cosas que son pecados, que elige imponer lo que está mal, que dice que hay que servirlo a él (1er mandamiento), que no hay que profanar su nombre (2o mandamiento), es alguien que se estima excesivamente.
Hay que obedecerlo y vivir como el quiera para llegar a él, es un tanto vanidoso.
Este ser además no se preocupa por ser justo con su creación (siempre suponiendo que existe y nos creó), basta con mirar a los costados para darse cuenta que su creación no es justa o igualitaria, pero a él parece preocuparle más que crean en él, que el hecho de que puedan ser felices o vivir medianamente bien.
Y además es evidente que necesita ser preferido, algo egocéntrico.
Necesita tener la atención de la gente.
No es un buen ejemplo a seguir, rompe con alguna de sus propias reglas presentes en los 7 pecados capitales.
O según el "mataburros": "Estimación excesiva de si mismo con menosprecio de los demás. Deseo desmedido de ser preferido a otros", al menos eso dice al lado de soberbio/a.
(Adelanto del texto: "Los 10 cuestionamientos").
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